Saber elegir es… Ser conscientes de nuestras responsabilidades aún en tiempos de efusiva celebración.

Se desconoce el origen del por qué los ticos bañamos las victorias, deportivas o no, en las aguas de la Fuente de la Hispanidad. Podría pensarse que es en devoto agradecimiento a San Pedro, por aquello de San Pedro de Montes de Oca, pero es claro que, desde la gesta de los muchachos de Italia 90, La Negrita de los Ángeles es el símbolo milagroso preferido por los amantes del fútbol. Otros, más académicos, como el investigador de la cultura costarricense, Dionisio Cabal, son más objetivos y señalan con propiedad que esta tradición de visitar la Fuente de la Hispanidad como punto de encuentro en momentos de regocijo colectivo comenzó a normalizarse a finales de los años noventa.

En el Mundial de Italia 90, la celebración se trasladó hasta ese lugar, pero no era una gran cantidad de personas la que asistía. Sin embargo, para el 2014, cuando Costa Rica clasificó al Mundial de Fútbol de Brasil, se reportaron hasta 2.500 rostros reunidos con cachetes llenos de lágrimas que empapaban alegremente la famosa camiseta roja, símbolo ya de patriotismo y orgullo costarricense.

Sin embargo, lo que nos sobra de festivos, por lo menos en el caso de la Fuente de la Hispanidad, suele opacarse con lo que nos falta de meticulosos con la responsabilidad sobre nuestros residuos. Días después de la clasificación a Brasil 2014, la Sele logró clasificar a cuartos de final. Según señalan funcionarios de la Municipalidad de Montes de Oca, tras cada uno de los partidos de la Selección Nacional, se recolectaron aproximadamente unas 20 enormes bolsas de jardín, todas llenas de “basura”. Los encargados de limpieza reportaron que se duró más de cuatro horas en limpiar los alrededores de la Fuente.

Entonces, ¿qué pasa, por ejemplo, si 2.500 personas que visitan la Fuente de la Hispanidad y consumen al menos una bebida enlatada se deciden a gestionar
correctamente sus residuos? Lo que sucedería es que esos 2.500 residuos valorizables no llegarían a un relleno sanitario o terminarían tirados en alguna parte, sino que podrían entrar en un ciclo de economía circular.

Tener conciencia de lo que se compra es de suma importancia ya que representa una responsabilidad con el medio ambiente. Si esas 2.500 latas de aluminio se entregan a alguna entidad gestora de residuos, o bien, se canjea en programas como ecoins , que premia a sus usuarios ante la correcta disposición de sus residuos valorizables, se generarían entonces hasta 12.500 puntos (un total en descuentos de hasta casi 1.300.000 colones).

Ahora bien, independientemente de si usted es visitante regular de festejos deportivos colectivos, o es de los que prefiere quedarse en casa exaltando la amistad con sus personas más cercanas, lo cierto es que la responsabilidad sobre los residuos se mantiene constante, entonces, celebremos responsablemente y anotemos una victoria frente al desperdicio o la irresponsabilidad sobre los residuos, ya que, independientemente del resultado de cualquier juego, francamente, si así lo queremos, podemos mostrar orgullosamente nuestra capacidad de ser ciudadanos sensibles a las necesidades del ambiente.

 

Por Chris Huang