#SaberElegir Ganas vs. Deseos

Saber diferenciar entre ganas y deseos es importante para obtener bienestar y alcanzar nuestras metas de forma efectiva. Las ganas están relacionadas con la inmediatez, con la gratificación instantánea, con lo que queremos hacer en un momento determinado. Los deseos, en cambio, son metas u objetivos a mediano o largo plazo y que nos proyectan a futuro.

Es posible que deseos y ganas puedan estar alineados, cuando sucede así resulta positivo. Por ejemplo, el deseo de ser un consumidor consciente puede ir bien con nuestras ganas de rechazar el plástico de un solo uso. No obstante, en ocasiones, por facilidad o comodidad, pueden darnos ganas de utilizar plástico desechable bajo ciertas circunstancias y esto podría no coincidir con nuestro deseo de ser sustentables. Es entonces cuando debemos empezar a cuestionarnos si nuestras decisiones están enmarcadas en una visión de largo.

Con ese ejemplo sencillo se ilustra cómo podemos elegir entre un mundo que persigue la gratificación instantánea y la inmediatez a costa de una desconexión con la realidad natural y social, o bien, elegir el esfuerzo de largo aliento, más sustentable y respetuoso de los ritmos naturales. De hecho, esa necesidad de inmediatez y resultados rápidos puede transferirse de los individuos (consumidores) a las organizaciones, y estas pueden verse tentadas a ser menos sostenibles o usar materiales de menor calidad para aumentar su producción, reducir costos o elevar la demanda de su producto o servicio.

Priorizar lo inmediato, cómodo o rentable sobre la visión de largo plazo más consciente nos hace caer en un círculo vicioso que impide alcanzar objetivos de sostenibilidad de largo plazo. Por eso, saber elegir entre nuestras ganas y nuestros deseos, ya sea desde nuestra posición de personas consumidoras u organizaciones, puede llevarnos a cumplir mejor con nuestros objetivos sociales y ambientales, aunque esto requiera, en principio, mayor esfuerzo para alcanzarlos.

 

Por Stephanie Marín