Saber elegir la energía que nos moverá

“Podemos transformarnos en cinco o diez años”, fue la afirmación del científico e investigador costarricense, Franklin Chang Díaz, a principios de año en declaración hecha a la agencia AFP. Chang afirmaba que el país podía ser más rico y más limpio gracias al hidrógeno verde, tema que investiga desde el 2011 a través de su empresa Ad Astra Rocket en Liberia.

La experiencia de Chang como astronauta lo llevó a conocer las posibilidades del hidrógeno y su potencial para sustituir a los combustibles fósiles en el transporte. Así, introducir el hidrógeno verde a la matriz energética costarricense sería un paso trascendental hacia la descarbonización paulatina y la carbono neutralidad a que aspira el país al 2050, especialmente en un país cuya mayor demanda de derivados del petróleo y fuente de emisiones de gases de efecto invernadero es justamente el combustible usado para el transporte.

La reducción de la huella ambiental y la transformación energética que supondría movilizar al país hacia el hidrógeno verde provocaría una beneficiosa revolución económica, ambiental y social para el país. Por esta razón, Christiana Figueres, economista costarricense y experta que orquestó el Acuerdo de París, también reconoce las oportunidades de Costa Rica con el hidrógeno verde.

Figueres ha calificado al hidrógeno verde como el camino por el que debe ir el país, este sería una alternativa futura tanto para vehículos pesados terrestres, para el transporte público y para sistemas de transporte mucho más grandes como buques o aviones. Al mismo tiempo, la experta reconoció el potencial de esta energía sustentable para atraer investigación, inversión extranjera y posicionar al país como referente internacional de esta tecnología que se proyecta con gran potencial como sustituto del combustible fósil según lo señala la comunidad científica internacional.

Al hidrógeno verde se le llama así porque para elaborarlo emplea energías limpias y Costa Rica produce más de un 98% de su energía de fuentes renovables. Para obtener hidrógeno verde, se produce una reacción química que descompone las moléculas de agua (H2O) en oxígeno (O2) e hidrógeno (H2); esta última molécula, H2, tiene alta densidad energética, tres veces más que la gasolina y 120 veces más que las baterías de litio. Dado el acceso del país a la energía limpia, nuestra nación resulta muy atractiva para acoger compañías que se dediquen a la generación de hidrógeno verde.

A razón de esto, Kadelco, una corporación internacional con base en Australia, ha firmado un memorando de entendimiento con el ICE para identificar las condiciones del suministro eléctrico que permitirían producir este combustible en el país. La empresa australiana se dedica a desarrollar soluciones industriales y construir grandes proyectos de infraestructura. Faye Duncan, CEO de Kadelco, manifestó el interés de la compañía en construir una planta de hidrógeno verde en el país. La planta tendría capacidad para producir 50 mil toneladas anuales de hidrógeno verde y el proyecto incluye la construcción de un puerto, se trata de una inversión estimada en $3,3 billones de dólares además de la generación de 2600 empleos directos.

Paralelamente, en el entorno legislativo ya se habla de establecer un marco jurídico para la producción de hidrógeno verde en el país. Veamos si es posible alcanzar acuerdos ya que establecer normativas en esta línea promovería el desarrollo de una industria de producción de hidrógeno verde en territorio nacional.

No cabe duda que Costa Rica avanza a paso firme hacia una alternativa que puede suponer el final del uso de los derivados del petróleo. Le corresponderá a nuestros tomadores de decisión hacer que el país continúe por el camino adecuado y vaya logrando resultados positivos; mientras que, corresponderá a la ciudadanía, medios de comunicación y sociedad civil fiscalizar que nuestros representantes tomen decisiones de sostenibilidad presente y futura para bien de nuestro territorio y del planeta.

 

Por José Adelio Murillo