Mi maternidad empresarial

Me corresponde escribir esta nueva entrada al blog y compartir mis ideas, que más bien son emociones, al llegar esta fecha especial:  desde el 5 del mes 5, día en que registramos oficialmente a Próxima Comunicación como una empresa, obtuvimos un número en el Registro, es decir, existimos legalmente.

Así como cada uno de nosotros se formó en el vientre durante 40 semanas aproximadamente,  luego nació y recibió un número de identificación que le acompaña durante toda la vida, así celebramos esta fecha en nuestra organización. Durante varios meses en el 2004 Próxima creció en mi cabeza, hasta que le correspondió nacer, porque ya yo no era suficiente para contenerla sola.

Tener una empresa es como tener un hijo; requiere tiempo, dedicación, cariño, desvelos, recursos, si uno quiere verlo crecer y crecer bonito, sano, robusto. Hay hijos más fáciles que llevar adelante que otros, hay momentos más complicados que otros en la vida de ese hijo. Debo confesar en este punto, que Próxima fue una hija no planificada, digamos que fue una “torta”, pero como casi en todos los casos, a los pocos días de saber que existe, se supera el miedo inicial, una se enamora y compromete parte de la vida por su bienestar.

Todo padre o madre sabe de la importancia de un buen nombre; uno que defina correctamente a la criatura, que no se dificulte escribir o pronunciar, que represente su esencia. Aún después de 12 años no puedo pensar en una mejor opción al nombre seleccionado:  Próxima nos define; somos cercanos, flexibles, solidarios, la agencia más próxima al cliente.

Cuando miro atrás, puedo identificar algunos momentos claves en la vida de Próxima, uno muy importante se dio a tan solo un año de haber iniciado, cuando llegó Lucila Espinoza, a quien conocí como mi alumna en la universidad, luego fue la Ejecutiva de Cuentas, rápidamente se fue convirtiendo en mi mano derecha y desde hace 6 años es mi socia.  Puedo decir con gran orgullo que también es mi amiga y que en todo este tiempo no hemos peleado, ni siquiera un día.

Hemos tenido clientes buenísimos, otros regulares y un par de clientes malos, hemos tenido un par de colaboradores malos, muchos buenos y otros sobresalientes.  Y esto me lleva directo al momento actual.   Puedo decir sin lugar a dudas que el equipo de Próxima hoy, 5 de mayo del 2016 posee unas capacidades intelectuales, profesionales y humanas que me hacen sentir profundamente dichosa. Como líder de esta organización, es un orgullo y un reto diario dirigir a personas que me superan en casi todos los aspectos, eso me mantiene despierta.

Nuestra familia traspasa fronteras, contamos con magníficos representantes en toda Centroamérica y República Dominicana, así como aliados para proyectos en México y Sur América.

Desde hace dos años y cuatro meses somos 100% teletrabajo, somos carbono neutro hace casi un año y en camino a Bandera Azul, dedicamos nuestros recursos a apoyar proyectos en favor del voluntariado como MOM (Mirar, Oir, Moverse), o el Comedor estudiantil de Cartago; a favor de la sostenibilidad con Ciclo Siete, y apoyamos decididamente las estrategias de nuestros clientes que apuntan a contribuir a mejorar el entorno, el ambiente, la cultura y la educación.  Tenemos políticas de contratación que buscan dar espacio a personas de todas las edades,  y un claro balance en el tema de género, casi igual cantidad de hombres y mujeres, somos abiertos a la diversidad.  Este equipo redefinió los valores de la empresa, nos atrevimos a inventar palabras:  Feliquilibrio, Comprofianza y Creatibertad, que se explican solos.

Gestionamos cada día poniendo como centro el bienestar de los colaboradores, creando condiciones para que nos sintamos seguros, como una familia, pues como dice Simon Sinek en su libro Los líderes comen al final:

Cuando las personas tienen que gestionar peligros procedentes del interior de la organización, ésta se vuelve menos capaz de enfrentarse a los que vienen de fuera.  Cuando hemos de protegernos los unos de los otros, se resiente toda la organización. Pero cuando la confianza y la colaboración florecen en el seno empresarial, avanzamos juntos y, como resultado, la organización se fortalece”. 

Dice Sinek que según el Índice Deloitte Shift, un 80% de las personas están insatisfechas con sus trabajos. Definitivamente nos gusta estar en el 20% restante.

Han sido 12 años en los que cada día ha sido mejor que el anterior, tal vez no en todos los aspectos, pero siempre nos levantamos al nuevo día sabiendo más, conociendo mejor a los clientes, al mercado, a la industria, pero sobre todo conociéndonos mejor a nosotros mismos,  siendo más conscientes de nuestras fortalezas y áreas de oportunidad, de las posibilidades casi ilimitadas que como equipo tenemos para hacer la diferencia.

Me van a perdonar la falta de modestia, pero ninguna mona ve feos sus monitos.
– Karla Chaves
Maternidad Empresarial