¡Llegó la hora del teletrabajo!

Después de largos años de laborar en las aulas y en salas de redacción, llegó el momento de hacerlo en la modalidad del “teletrabajo”, una opción de trabajo a distancia que inicié hace apenas unos meses, sin proponérmelo, pero llegó.

Y llegó en tiempos difíciles: estando desempleada, siendo una mujer “entrada en años” y con muy pocas posibilidades de hallar alguna oportunidad que me permitiera un horario de trabajo más flexible, poder realizarme en otros campos y estar más tiempo al lado de mi familia.

Había escuchado hablar del teletrabajo, de sus alcances y beneficios, pero nunca antes me pregunté si podía ser candidata. ¡La propuesta se dio y acepté!

El hecho de ser una agencia 100% teletrabajo, estar interesada en temas de sostenibilidad y tener toda una filosofía de responsabilidad corporativa (es la agencia de comunicación más especializada en Responsabilidad Social Corporativa), pesaron para que tomara la decisión de unirme al equipo y aprovechar todos sus beneficios.

Acostumbrada a trabajar en un mismo lugar, con horarios fijos, en jornadas muy intensas, con compañeros al lado y prácticamente en una “zona de confort”, ahora era el momento de asumir nuevos desafíos, de ir desarrollando otras habilidades y otras actitudes.

El uso de las nuevas tecnologías en información y comunicación, que habían evolucionado a pasos agigantados, se convirtieron en todo un reto. Tuve que asesorarme y empezar a llevar cursos de programas de cómputo, aprender nuevas herramientas de trabajo y ejecutarlas con prontitud.

Ante mí se presentaba un panorama diferente, desconocido y que al principio me asustó mucho y me hizo sentir incómoda. Sin embargo, el apoyo y la solidaridad de mis compañeros de la agencia Próxima Comunicación, fueron esenciales en este nueva etapa profesional.

Era el momento de interactuar de una forma diferente, con otras personas, la gran mayoría de ellas muy jóvenes, con ideas frescas y renovadas, conocedoras de las nuevas tecnologías, de mente muy abierta, pero con valores y costumbres muy similares a los míos. Todo eso me hizo despertar del “letargo” profesional en el que había permanecido bastante tiempo.

Siempre he creído y defendido los valores de la solidaridad, el compañerismo, la confianza, la honestidad y el respeto, en Próxima encontré la oportunidad de practicarlos, sin necesidad de tener ese contacto físico del día a día, como lo tuve durante años en mis trabajos tradicionales.

En una etapa de madurez profesional y personal, con muchas ganas de crecer, de descubrir cosas nuevas, convencida de que todo desafío es algo positivo y bueno, que representa una oportunidad para crecer y progresar, me llegó la hora del teletrabajo.

¡Con una buena dosis de “creatibertad”, “feliquilibrio” y “comprofianza”, el reto es más que bienvenido!

– Lorena Soto