La salud mental como condición de la sostenibilidad

Hay que ser coherentes para distinguir entre lo paliativo y lo medular. El Día Mundial de la Salud Mental, declarado de alta prioridad por la Organización Mundial de la Salud (OMS), no deja dudas sobre la relevancia de este tema. Es evidente que los recursos emocionales, la claridad mental y nuestra habilidad para discernir, son recursos que debemos usar sosteniblemente para nuestro bien social.

Bajo este contexto, me han llamado la atención dos noticias; por un lado la Universidad de Costa Rica, cito, ¨implementará la semana de la desconexión tecnológica ante crisis de salud mental de los estudiantes¨ (15 julio, Semanario Universidad); por el otro lado, varias empresas decidieron ofrecer un día libre a sus colaboradores (el viernes 8 de octubre), como celebración del Día de la Salud Mental.

Sin menosprecio de ambas ideas, el espíritu que las originó y los esfuerzos relacionados a su realización, cabe preguntarse si son iniciativas paliativas o son realmente medulares. ¿Es posible acaso que una semana libre de videoconferencias para los estudiantes reduzca efectivamente el “estrés tecnológico” que pueden estar experimentando debido al patrón de consumo de TIC’s que hacen a diario, o será más bien que se requieren otros cambios estructurales?

 

Por otra parte ¿será posible que un día libre en el empleo reduzca los niveles de ansiedad o estrés de personas que lidian con tareas que sobrepasan sus límites de productividad, o bien, que viven situaciones de stress laboral muy marcadas? Considero necesario asumir la salud mental integralmente, desde una perspectiva sostenible. Al igual que como sociedad debemos utilizar racionalmente los recursos naturales; nuestros recursos emocionales y mentales también tienen umbrales que deben respetarse para estar en equilibrio como personas.

Si priorizamos la productividad máxima sobre el equilibrio y la regeneración emocional, estamos creando un desbalance; en cambio, si tenemos una vida equilibrada, no requerimos un día libre para alejarnos del trabajo con la idea de celebrar la salud mental. De igual manera, en condiciones de balance, los estudiantes universitarios no deberían necesitar una semana sin clases para aliviar una tensión causada por el abuso en el uso de TIC’s.

¿Cómo saber si estamos en desbalance? Podríamos partir de preguntarnos si lo que hacemos nos brinda una fuente de alegría o realización. Si no es así, ¿qué ajustes podríamos hacer para cambiar lo que nos incomoda, para tener una existencia más significativa y saludable, en otras palabras, para gestionarnos a nosotros mismos de forma más sostenible? 

¿Cómo hacemos para encontrar lo que llamamos el “Feli-quilibrio*”?    Algunas respuestas parecieran fáciles: contacto diario con la naturaleza, dormir bien, comer balanceado, realizar actividad física diaria, no abusar del alcohol, tener cercanía con amigos y familia que nos traigan alegría a la vida, meditar… y algo que nunca nunca falla, dejar de pensar tanto en nosotros y dedicar nuestra mejor energía a ayudar a los demás. Y si con estas prácticas aún no está en equilibrio, busque ayuda profesional, también es válido para alcanzar la salud mental que requerimos de cara a una sociedad más sostenible.

¡Salud para el mundo! 

(*el Feliquilibrio es uno de los valores de Próxima Comunicación, definidos en cuando nos pasamos al teletrabajo hace más de 8 años; es encontrar en nuestro trabajo Felicidad y Equilibrio.)

Karla Chaves

Directora Próxima Comunicación

Comunicadora y emprendedora social