La equidad como base de la felicidad

La equidad como base de la felicidad

Muy importantes celebraciones mundiales tienen lugar en marzo, dos de ellas vienen de la mano: el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional de la Felicidad. Y para que no digan que estoy haciendo desorden metiendo las medias en el cajón de los calzoncillos, voy a hacer esta simple afirmación: la felicidad de todas las personas incrementará, tanto cuanto mejoremos las condiciones de equidad de género en nuestros respectivos entornos.

Hay muchas maneras de propiciar la equidad de género y lo primero es ofrecer oportunidades en igualdad de condiciones, pero para lograr esto, suele ser útil desestructurarse y repensar las cosas desde una visión abierta.

Un ejemplo muy simple, en nuestro trabajo en Próxima Comunicación contamos con los servicios de una mensajera motorizada desde hace más de 6 años. Esta es una labor típicamente cedida a hombres y no fue sino hasta que conocí a doña Thais que comencé a preguntarme ¿por qué en más 15 años de trabajar nunca había tenido una compañera mensajera?

Pues bien, a mí me hace feliz que doña Thais sea nuestra mensajera, como también me hace feliz el saber que las decisiones estratégicas en nuestra empresa están a cargo de una mujer, porque es un indicador de que la equidad de género se vive tanto en lo horizontal como en lo vertical de una manera natural.

Creo que la mejor forma de impulsar la equidad de género es mediante acciones concretas, desde el hacer contrataciones que superen la división tradicional sexual del trabajo, hasta repensar la forma en cómo actuamos para ser consecuentes con la igualdad de oportunidades.

Lo importante es marcar precedentes, atreverse a cambiar y algo todavía más rebelde: cuestionar mensajes y modelos ampliamente aceptados como ciertos. Es ahí donde inicia el cambio, en nuestras propias cabezas.

Las oportunidades que trae contar con entornos más equitativos son grandes, ya no es solo el hecho de generar empleabilidad y propiciar una mejor distribución del ingreso en las familias; sino también la posibilidad incorporar nuevas ideas al ambiente de trabajo, o la posibilidad de compartir diferentes enfoques para la solución de situaciones propias del entorno laboral.

Cierto es que cada empresa tiene sus propios retos y menesteres, sin embargo, estoy seguro de que la equidad de género en cada tipo de negocio puede ser incluida para beneficio de sus colaboradores y la empresa en sí misma; lo relevante es no concebir a la inclusión como una tarea o deber, sino más bien como una oportunidad para mejorar y contribuir con el alcance de sociedades más justas.

No cabe duda de que el Día Internacional de la Mujer es una fecha importante cuyo peso moral conlleva el recuerdo de muchos años de lucha y esfuerzos por ofrecerle a las mujeres la posibilidad de acceder a condiciones de vida más digna. Nuestra responsabilidad está en apoyar desde nuestras propias esferas ésta equidad de oportunidades largamente anhelada.

La equidad, fortalecida por la paz social, el bienestar y el equilibrio nos conducirá a sociedades más felices donde mujeres y hombres puedan celebrar con alegría su existencia como seres humanos en igualdad de condiciones y oportunidades.

– Julián Orozco