Escuela para aprender a ser feliquilibrado

El desarrollo profesional -la vida- se vive en etapas; y a esta etapa de mi vida le llamo “la última gran vacación”. Siempre había querido escribir algo que empezara con “en mi último vuelo a…”, pero en el avión no pude, así que aprovecho este viaje en tren para ello.

La última semana conversé con una persona que trabaja en la oficina de una empresa transnacional en la que hace poco ascendió de puesto; fue algo bueno pero pudo ser mejor. En su relato percibí una similitud conmigo: las mejores etapas de la vida son cuando el desarrollo integral es la norma; en mi caso hay momentos importantes del colegio, la universidad y ahora el trabajo.

El modelo de educación salesiana me enseñó que cada etapa puede ser una “escuela para aprender a ser feliz”. Como colaborador de Próxima Comunicación me gustaría mencionar que en los últimos años la empresa -sus líderes y colaboradores- ha evolucionado de una manera especial.

Recuerdo una clase universitaria en la que hablábamos sobre los modelos de cultura organizacional. ¿Cuál será el más apropiado para clasificar a Próxima? Podría ser que ninguno, somos un híbrido de experiencia e innovación, recompensas y retos, comprofianza y creatibertad… Lo cierto es que desde que nos convertimos en la primera agencia 100% teletrabajo todos y todas hemos tenido qué aprender.

Formación en capacidades de liderazgo, estrategia, ejecución, y – aunque parezca obvio- relacionamiento y comunicación, entre muchas otras cosas gracias a nuestros clientes y proyectos que nos mantienen ocupados y entretenidos todos los días. Tenemos una nueva cultura organizacional, que se ha fortalecido; Próxima es una escuela para aprender a ser feliquilibrado.

La felicidad y el equilibrio, el desarrollo integral de cada persona y de la empresa como equipo, es lo que nos ha permitido ver crecer a nuestras jefas, sus capacidades y su confianza en nosotros. También estamos cumpliendo sueños: Anto hace poco viajó a un taller para su proyecto audiovisual, Shir dentro de poco se casará y yo estoy a punto de aprovechar una oportunidad que empezó a gestarse hace cuatro años… gracias al atrevimiento de Próxima al colocar su interés y experiencia en un proyecto que llegaba desde España. Hasta exportamos feliquilibrio, como con nuestra excompañera Eve que ahora continúa su desarrollo profesional en otra organización.

¡Y ni qué decir del ascenso de Nathy! La síntesis perfecta de esta nueva empresa que somos todos y todas, una compañera que vivió parte de la Próxima del pasado y que con su trabajo se ha convertido en un pilar más para la Próxima del futuro.

Cada uno y cada una tenemos una historia particular; desde el experimentado diseñador de toda la vida o la reconocida artista, hasta los jóvenes asistentes y pasantes que nos retan a seguir aprendiendo; desde Valencia, Cahuita o Guanacaste -donde hoy acompañamos a dos clientes en la inauguración de un lindísimo proyecto compartido-, desde nuestros hogares-oficinas carbono neutrales, hasta los edificios y fábricas de nuestros clientes… donde sea que podamos aportar y seguir siendo una escuela de feliquilibrio.

– Javier Ballesteros